Un poco de orden es mucho

Desde fuera, da la sensación de que la guerra en el seno del club no es tan difícil de resolver con un poco de voluntad


El valencianismo está expectante. Las fricciones creadas a raíz del fichaje de Rodrigo Caio amenazan con cambiar la estructura deportiva del club. Según cuenta una de las partes que asistió a la reunión entre Nuno, Rufete y Amadeo Salvo el lunes de la semana pasada, el técnico porugués cometió un acto de deslealtad al no respetar lo acordado. Si eso es asi, evidentemente, se trata de un error impropio de alguien que pone al club por encima de todo.

Ahora bien, la reacción de Salvo y Rufete, agitando sus huestes mediáticas en contra de Nuno implica también un grado de irresponsabilidad improcedente en función de sus cargos. Así pues, como si de niños se tratara, tiene que llegar Layhoon Chan para poner paz en el conflicto.

Sin conocer las interioridades del caso no parece tan difícil que se pueda llegar a un punto de convivencia profesional. El diálogo, si existe voluntad, debe reconducir de nuevo la situación por el bien del Valencia. Cabe definir bien los papeles de todos los compenentes de la estructura del club para que no haya equívocos, un protocolo de actuación diáfano y exigir a los responsables, a todos, un comportamiento más generoso.

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