Las mentiras sobre Gayà

Se focaliza la crítica en los medios de Madrid pero por aquí también ha habido actitudes censurables


El pasado sábado estábamos de celebración por la renovación de Gayà y no era el momento para lanzar reproches sino para agradecerle al jugador su compromiso y al Valencia el esfuerzo realizado. Ahora bien, ayer el lateral izquierdo del Valencia puso el dedo en la llaga sobre su escabroso proceso de renovación y "las mentiras que se han dicho".

No parece muy coherente criticar que los medios nacionales le pusieran la camiseta del Madrid al futbolista de Pedreguer y aplaudir que se dijera que Gayà quería una cláusula baja porque, aún renovado, su objetivo era irse. De hecho, la segunda mentira es más grave porque viene desde dentro. Ya denunciamos aquí que era surrealista hablar de la cláusula de rescisión de Gayà omitiendo de la ecuación el factor del salario.

Al final ha sucedido algo lógico en las negociaciones que acaban en acuerdo: todos han cedido. El club ha colmado las pretensiones de Gayà y ha podido ponerle una cláusula prohibitiva y el futbolista renuncia a ganar más dinero en otro equipo. El chico de Pedreguer no habló antes porque, como aseguró ayer "el club y mis agentes sabían desde el principio que me quería quedar".

El Valencia y sus altavoces mediáticos adpotaron una política comunicativa preventiva por si la renovación no acababa bien. Tras lo de Bernat hubiera sido un fracaso que otro canterano se marchara por un precio mucho más bajo de lo que dicta el mercado. Así las cosas, demonizar a los agentes e incluso al jugador justificaba el posible nuevo ridículo. Una actitud inmadura y de club con poca clase. Afortunadamente, y eso es lo importante, el error de bulto se ha subsanado. Aún así, para hablar de mentiras, no hace falta irse muy lejos.

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