El poder de Mestalla

El coliseo valencianista más que el jugador número doce, es el uno


Desde la eliminatoria el año pasado contra el Basilea la atmósfera en Mestalla ha cambiado. No hace mucho el PSG visitó el campo del Valencia en la ida de unos octavos de final de la Champions League. El coliseo valencianista presentó un lleno hasta la bandera y hubo un espectacular mural en el Gol Gran pero el público estuvo frío. Mestalla no rugió, no pitó la posesión del rival, no se levantó del asiento con cada recuperación de balón. Es cierto que la superioridad del equipo francés contribuyó al desapasionamiento pero también lo es que no existió poder de intimidación ni al empezar el partido.

Ahora Mestalla es otro y lo es gracias al espíritu que se generó en la Europa League. La eliminatoria contra el Sevilla fue el momento culminante. Ya hemos dicho en varias ocasiones que aquella noche se ganó más de lo que se perdió. El mérito por parte de todos ha sido darle continuidad a aquel espíritu, a la identificación de la gente con su equipo. Los resultados esta temporada avalan la teoría de que la bomba del Valencia es Mestalla. La magia que se vive en el coliseo valencianista es difícil de explicar y cada vez da más pena tener que emigrar a otro estadio

Queremos aprovechar este editorial para darle la bienvenida a Alberto Santamaría a DIARIO DE MESTALLA. Hemos llegado a un acuerdo de colaboración con el programa de Mediterráneo TV Sillas Gol y una vez al mes, Alberto o Nacho Cotino escribirán en 'La Firma invitada de la semana'. La familia crece.  

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