Futbolistas y/o menores

El Valencia oficializó ayer una medida en contra de que los futbolistas menores de 16 años tengan representante.


Desde hace un tiempo el tema de los menores y el fútbol está descontrolado. Es una práctica común que jugadores de 12 años sean captados por agencias de representación y no es muy edificante ver cómo se emplean artimañas para convencer a los pequeños. En este sentido, la iniciativa que quiere implantar la Academia Gloval es más que acertada.

El Valencia quiere poner orden prohibiendo que los niños menores de 16 años tengan representantes. Es una medida valiente. Sin embargo, puede tener un alto coste de aplicarse de forma taxativa ya que el club de Mestalla se quedaría ahora mismo sin sus futbolistas más prometedores. Sin embargo, existe una incoherencia en el discurso. La medida se fundamenta en buscar la igualdad entre los pequeños para fomentar el espíritu de equipo. Los menores no pueden tener contrato pero los clubes utilizan otro tipo de argumentos para convencer a los padres: alojamiento, trabajo u otros incentivos. El Valencia no ha dicho que vaya a renunciar a este método de captación que, desde una perspectiva purista, también genera desigualdad. Una cuestión es acabar con el mercadeo de los derechos de representación y otra es tratar a todos los jugadores de la misma manera. Cada futbolista tiene sus necesidades y, más allá de los intermediarios, la competencia entre clubes es feroz. Si el Valencia sólo es capaz de ofrecer como único atractivo el escudo o la metodología va a ser difícil retener y captar a los futbolistas con más futuro. Por otra parte, en lo concerniente a los representantes, es lícito que los padres se asesoren al margen del club, sobre todo, si manejan diferentes ofertas y, en ese sentido, trazar la línea es complicado.

Desde luego se trata de un tema complejo y delicado. En DIARIO DE MESTALLA hablamos todas las semanas de futbolistas menores de 16 años. Lo hacemos conscientes de la responsabilidad que implica. No se nos ocurriría, por ejemplo, darle la trascendencia de fichaje estrella a la llegada de un jugador de 11 años aunque sea turco. También, en este sentido, el Valencia protege los intereses de los pequeños evitando que concedan entrevistas. Esa barrera se rompe si es José Ramón de la Morena quien hace las preguntas en el marco del torneo infantil de Navidad. Propugnar la pureza es fácil. Lo difícil es aplicarla. Veremos en qué queda todo.

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