El caso Carles Gil

La idea es buena pero hay que ponerla en práctica


Vender canteranos es siempre algo doloroso. El aficionado, lógicamente, establece un vínculo especial con los futbolistas criados en casa. Ahora bien, el fútbol es un negocio y deja poco espacio para el romanticismo. Nadie puede negar que vender canteranos es un triunfo económico en el sentido de que la rentabilidad que se obtiene por el traspaso es prácticamente neta. Hasta ahí, casi todo el mundo estará de acuerdo guste más o menos. El debate, la cuestión, es cuánto dinero vas a sacar por los jugadores que has formado.

Se obtuvo muy poco dinero por Isco, pero también por Jordi Alba y por Bernat. Tres jugadores de talla internacional e insultantemente jóvenes. Ya hemos explicado alguna vez que la apuesta por la cantera como fuente de recursos económicos sólo funciona si realmente confías en ella. Si el Valencia apostara decididamente por los futbolistas criados en Paterna deberían estar renovados desde el verano pasado Carles Gil, Rober, Gayà y Paco Alcácer. Deben sentirse cómodos en el club y bien tratados. Económicamente, el riesgo de sobrevalorar el contrato de un canterano es mínimo en comparación con lo que supone sobrevalorar el precio de un fichaje. Y como esto es fútbol hay riesgo en todos los casos. Es cierto que la escuela del Valencia parece inagotable y que el club de Mestalla se ha reservado un derecho de tanteo en caso de traspaso de Carles Gil pero la confianza no funciona así. Hay que apostar por ellos y adelantarse con las renovaciones. Además, puede ser un mensaje contradictorio para los chavales que ahora integran la Academia. Si se vende una filosofía se debe ser consecuente. La idea es buena pero hay que ponerla en práctica.

Futbolísticamente, justificar la venta diciendo que Carles Gil no ha aprovechado sus oportunidades es ventajista. Hay varios jugadores en la plantilla que, hasta el momento, no están ofreciendo el rendimiento que se esperaba. Y alguno de ellos, seguro que no sale en el mercado de invierno. Por otro lado, Carles Gil entrena bien, es un futbolista con mucho talento y es cierto que no ha tenido grandes actuaciones. El tiempo dirá si es muy bueno o no. Lo que se puede asegurar a día de hoy es que el Valencia no ha confiado en él.

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