Generación del 95

Hoy en Diario de Mestalla entrevistamos a Carlos Tropi, capitán de la generación del 95


La cantera del Valencia CF siempre ha sido una de las más prolíficas de España. Debe ser motivo de orgullo la cantidad de  futbolistas que se han criado en las categorías inferiores del club de Mestalla. A día de hoy, ya han llegado al primer equipo los futbolistas nacidos en el 93  Rober y Alcácer. Bernat, de la misma quinta, fue traspasado al Bayern Munich. Del 92 está Carles Gil porque Isco se perdió por el camino. Y el más joven de todos, de la generación del 95, encontramos a Gayà. El lateral izquierdo de Pedreguer es el primero de su edad que llega a lo más alto pero en el filial hay varios coetáneos de Gayà que deberían, en el futuro, acompañarle en el camino.

Además de Gayà, la generación del 95 la forman Salva Ruiz, Tropi, Nacho Gil, Fernando Cano, Alberto Tendillo, Nacho Vidal, Antonio Sivera y Rulo. Todos ellos están en el Mestalla y excepto Salva Ruiz, todos fueron campeones de División de Honor con el juvenil A el año pasado. El que menos oportunidades está teniendo es Rulo porque está jugando Salva Ruiz de lateral izquierdo. También Sivera tiene por delante a Jaume en la portería pero ya ha jugado bastantes minutos. En las últimas alineaciones siempre han estado presentes Fernando Cano, Nacho Gil, Tropi y Nacho Vidal. Por su parte, Tendillo también ha participado bastante en lo que llevamos de temporada. Y en el Mestalla o a las puertas, también está ya parte de la generación del 96, la de Maiki, Borja Domingo, Sito o Ferri. Se encuentran en la última fase de su formación. Sólo les queda un escalón.  

Dice Torpi que lo que se está viviendo en la escuela desde que llegaron Amadeo Salvo y Rufete no se había vivido nunca. La generación del 95 y las sucesivas puede abrir la oportunidad para que haya un verdadero cambio en la filosofía deportiva del club. Que la primera plantilla dentro de dos años esté formada por un mínimo de 11 futbolistas de la casa. Es la gran ocasión de hacer un club sostenible y con el que el aficionado pueda identificarse fácilmente. Ésa parecía ser la filosofía de Amadeo Salvo y Rufete con el proyecto Gloval y deben hacer todo lo posible para seguir desarrollándola. Peter Lim ha comprado un club con una deuda monstruosa pero con un patrimonio inmueble y unos ingresos televisivos y comerciales que la sustentan. También ha comprado una sociedad con un intangible sentimental que no se puede medir de ninguna manera. Pero el tesoro está en Paterna. El nuevo dueño debe seguir impulsando la cantera. Todo lo demás será una decepción e implicará estrechez de miras. Incluso, desde un punto de vista alejado del romanticismo, la única manera de vender a un futbolista de la casa, es decir, con una rentabilidad económica cercana al cien por cien, es darle oportunidades en el primer equipo.  

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