Mal empezamos

No se podrá retransmitir la junta en ningún formato audiovisual, radiofónico o digital ni se podrán grabar voces e imágenes para publicar ni para uso interno salvo en los primeros cinco minutos.


Es triste que haya aficionados del Valencia CF que piensen que las restricciones informativas en la Junta General Ordinaria perjudiquen a los medios de comunicación y no a ellos. Pero más triste es que el  comunicado del club incida en esta idea "El Valencia defiende a sus accionistas, abonados y aficionados y no a los intereses particulares de los medios de comunicación". Un argumento que es un insulto a la inteligencia. En las normas establecidas por el club se prohíbe actuar a los periodistas como correa de transmisión, no su presencia y su supuesta maledicencia. Puestos al despropósito sería más coherente vetar la entrada por completo. El Valencia no permite captar imágenes, voces, y retransmitir en directo, es decir, justo lo que no se puede manipular. Estas medidas perjudican exclusivamente a la calidad informativa que llega al aficionado y ningún medio de comunicación se va a hacer rico o pobre por retransmitir la Junta. No vemos los "intereses particulares" por ninguna parte y sí vemos cercenados los intereses de los "accionistas, abonados y aficionados".

También es triste que haya quien defienda que se trata de una medida para evitar el circo cuando las personas que salen a hablar son los accionistas del Valencia CF que dan la cara en una tribuna, no en una red social. Si alguien tiene alguna objeción que no acuda, que no lo vea, que salga a hablar, o que se cambie a un club con otro perfil de accionistas que intervienen en las juntas.  

Evidentemente al Valencia le ampara la ley y está en su derecho de hacer lo que quiera. También está en su derecho, el año que viene, de no sacar abonos ni vender entradas y prohibir que haya público en Mestalla los días de partido. Pero una cosa es lo que puede y no puede hacer el Valencia y otra es lo que debe de hacer. Si ser una Sociedad Anónima va a servir para justificarlo todo mal empezamos. Se trata de la junta previa a la venta del club, es un momento histórico. Lo mínimo es que los aficionados del presente y los del futuro sepan todos los detalles de lo que allí pasó. Es una cuestión de respeto a los valencianistas. Además, induce a malpensar en por qué no quieren dejar evidencias. Y ahí está el principal problema.

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