Corrupción en torno al balón

Futbolistas de Levante y Zaragoza investigados por un posible amaño de partidos


Dejarse ganar por dinero es la peor traición que se le puede hacer a los valores deportivos. Significa extraer la razón de ser, extirpar la esencia de lo mejor que tiene el deporte como escuela de vida.

Llevan años aprovechándose de que la gente es bien pensada, de que es preferible no asociar la ilusión con la miseria. Si el fútbol y el juego nos conectan con nuestra infancia es por la inocencia inherente al deporte: lo importante es participar.

Dar primas por ganar es adulterar de forma escandalosa la competición. Cada equipo tiene un presupuesto y no hay igualdad de oportunidades para motivar a los rivales. Si se admite eso como ha pasado en este país, el paso siguiente y lógico es el de dar primas por perder. Algunos que se han dedicado a hacer bromas con maletines ahora se escandalizan. Otros, más coherentes, le restan importancia. Pero el asunto es grave. Está en juego la credibilidad de una pasión que involucra a millones de personas. Sólo queda exigir que la justicia actúe rápido y con contundencia.    

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