Algunas consideraciones sobre la historia interminable

El proceso de venta vuelve a complicarse


Parece casi imposible que Peter Lim, antes o después, no acabe siendo dueño del Valencia CF. A esa conclusión llegamos el pasado 1 de septiembre tras el fichaje de Álvaro Negredo. La apuesta por un futbolista con un perfil diferente a los que maneja el fondo de inversión del asiático era una prueba casi definitiva. Antes, el 14 de agosto, se anunció el acuerdo entre Bankia y Mériton a falta de resolver aspectos formales y estampar la firma. De esta manera, una de las dos condiciones impuestas por la Fundación para la venta de la mayoría accionarial a Lim quedaba resuelta. Faltaba la otra, Porxinos, que desde el club se daba por encarrilada.

Sin embargo ayer, 18 de septiembre, se escenificó la ruptura del acuerdo entre Bankia y Lim y lo de Porxinos parece un más delicado de lo que se contaba. Parece que hemos vuelto al 31 de julio. Ahora bien, es fácil interpretar la vuelta de los negociadores de Lim a Singapur como una medida de presión. A lo largo del proceso se ha demostrado que lo que intentan reflejar los actores de la negociación está muy alejado de lo que realmente sucede.

Hechas estas consideraciones podemos entrar en el fondo del asunto, en por qué Bankia y Mériton no llegan a un acuerdo. En primer lugar hay que destacar el comunicado de la entidad financiera en el que se exponen claramente las divergencias. Esta manera de actuar de Bankia, más allá de la razón que tengan, les aleja de posibles teorías conspirativas lo cual es un paso. Y respecto a las razones que dan para el desacuerdo, sin tener mucha idea sobre este tipo de negociaciones, parece razonable que el banco exija un plan de negocio en el que se detalle cómo el club va a pagar la deuda más allá de tener la garantía del aval. Por otro lado, tampoco parece lógico que la entidad financiera trate de fiscalizar según qué asuntos. Como siempre, habrá que apelar a la responsabilidad de los implicados. La situación empezó a ser insostenible hace tiempo.   

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