El equipo redentor

El Valencia vuelve a dejar escapar un partido en el que se puso por delante. La falta de actitud en el primer periodo condenó al equipo que intentó reaccionar en los segundos 45 minutos sin suerte.


Foto: Dulce Sotos Valero - Vargas marcó un gol que a la postre no sirvió para nada

Foto: Dulce Sotos Valero – Vargas marcó un gol que a la postre no sirvió para nada

Lo  dijo Pizzi tras ganar al Villarreal, el Valencia sufre más contra rivales pequeños que contra los grandes. La sensación, una semana después, es que cualquier equipo de la parte baja de la clasificación tiene un chollo con los blanquinegros. La diferencia de actitud en el primer periodo fue una losa demasiado grande pese a que el Valencia acumulara méritos para empatar en los segundos 45 minutos. El Getafe venía de 16 jornadas sin ganar. Más que un equipo aspirina, que sirve de para que sus rivales mejoren su salud, el Valencia se ha convertido en un equipo redentor capaz de hacerle ver la luz a los que caminan por la oscuridad.     

Juan Antonio Pizzi alineó a un equipo algo diferente con respecto a las últimas jornadas. Tácticamente siguió con el triple pivote en el centro del campo, en esta ocasión, formado por Javi Fuego, Parejo y Oriol, que suplió al lesionado Keita. La principal novedad fue la presencia de Jonas en punta de ataque y por las bandas actuaron Fede y Vargas. El partido empezó sin un dominador claro. Por parte del Valencia, se percibía que Fede quería seguir manteniendo el gran rendimiento de las últimas jornadas. En el minuto 5, los locales realizaron su primer acercamiento a la portería, Mathieu se encontró con un balón rechazado en el área, ganó la línea de fondo y su centro peligroso fue desviado por el defensor a córner. En el saque de esquina posterior, Vargas conectó un cabezazo que acabó en el fondo de las mallas. Al Valencia se le volvía a poner el partido de cara muy pronto. Aún así el Getafe no se descompuso pese a que el Valencia se hiciera durante un tramo con el control del partido. Eso sí, con un ritmo anodino, como si la faena ya estuviera hecha, o por lo menos, lo más difícil del trabajo. Esto permitió que el Getafe creciera y que tuviera dos ocasiones consecutivas que salvó Guaita con sendas palomitas: primero a disparo de Marica y después a cabezazo de Lisandro. El equipo madrileño, apurado por su situación clasificatoria se iba hacia arriba. En un balón largo de Juan Rodríguez, Lafita le ganó la posición a Senderos y, desde el perfil izquierdo del área, lanzó un disparo seco con la derecha que entró por el palo contrario como un misil. Las desgracias no iban a acabar ahí, prácticamente en la jugada siguiente, el Getafe se pondría por delante. Marica aprovechó un desajuste defensivo para rematar a gol un centro de Escudero desde la izquierda. En un pestañeo al Valencia le habían remontado. Algo parecido a lo que sucedió en Almería. Reaccionó con rapidez el equipo de Pizzi por medio de un testarazo de Parejo que se estrelló contra el larguero. Pero el Getafe había olido la sangre y quería más. Estaba cómodo sobre el campo. Al Valencia le costó reponerse del golpe. Hubo que esperar al minuto 38 para ver un acercamiento con peligro, en realidad, con mucho peligro. Vargas controló magníficamente un balón por alto a la espalda de la defensa servido por Javi Fuego. El delantero chileno la tocó con el exterior del pie pero Codina pudo desviar el disparo.  En cualquier caso, fue una ocasión aislada, no producto de la superioridad de los blanquinegros.

El equipo requería un cambio y, en el descanso, Pizzi dejó en el vestuario a Oriol y dio entrada a Feghouli. Parejo retrasó su posición y Vargas pasó a la zona central del ataque. El Valencia, como no podía ser de otra manera, mejoró su actitud sobre el campo pero ahora lo que faltaba eran las ideas. Aún se pudieron poner peor las cosas cuando, en el minuto 50, el árbitro anuló un gol legal al Getafe por interpretar que había fuera de juego en un remate de cabeza de Marica. El Valencia seguía sin encontrar la dinámica de juego. Sólo se llegaba a la portería de Codina gracias a las jugadas a balón parado. Pizzi decidió mover el banquillos y salió al campo Paco Alcácer por Jonas que fue despedido con más pitos que aplausos. La entrada de Alcácer fue providencial y, pese a jugar en una posición con poca influencia en la creación de juego, le dio un aire totalmente diferente al equipo. El Valencia se afiló, se hizo profundo por las bandas con Barragán y Feghouli por la derecha y Bernat por la izquierda. Senderos remató de cabeza a saque de córner y el balón lo despejó Codina milagrosamente. El equipo de Pizzi, definitivamente, encerraba al Getafe en su campo, en su área. Alcácer enganchó un balón en la frontal y su disparo fue repelido con violencia por el larguero. En la grada se cantaba el 'a por ellos'. El Getafe lo intentaba a la contra pero Mathieu, inexpugnable, abortaba cualquier acción de peligro. Pizzi quemó todas las naves con la entrada de Vinicius por Javi Fuego. No quedaba otra. Parejo retrasó un poco más su posición ayudado en el centro del campo por Vargas. El Valencia perdió la efervescencia de minutos anteriores y empezó a abusar del balonazo en largo facilitando la labor de los defensores del Getafe. La desgracia se consumó a falta de cinco minutos para el final. Vargas se quedó retrasado discutiendo con Pedro León que le dio un cabezazo. El Getafe recuperó el balón y Pedro León aprovechó su posición y la de Vargas que rompía el fuera de juego para encarar a Guaita y enviar el balón a las redes. El jugador murciano se dedicó a celebrarlo con la grada del Valencia y Mathieu se lo recriminó. Consecuencia: Mathieu expulsado y Pedro León riéndose de todo el mundo. No hubo tiempo para más.

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