Trámite cumplido

El Valencia ya está en cuartos de final de la Europa League, fundamentalmente, por la victoria por 0-3 conseguida en Bulgaria. En Mestalla se produjo lo previsto, un partido de trámite que los locales resolvieron con victoria.


El coliseo valencianista iba a ser testigo de un partido extraño. El 0-3 de la ida confería al duelo un aire de partido amistoso pero, en realidad, estaba en juego el pase a cuartos de final de la Europa League. Que el partido era raro lo confirmó la indumentaria del Valencia que salió completamente vestido de blanco. El estadio semi vacío y la masiva presencia de aficionados búlgaros incidían en este sentido.

Las principales novedades no obligadas en el once de Juan Antonio Pizzi fueron la presencia de Míchel y de Joao Pereira. Las otras variaciones, éstas por necesidad, fueron la entrada de Gayá y  de Víctor Ruiz. Vargas jugó por la derecha, Míchel acompañó a Javi Fuego en el mediocentro y Parejo actuó de mediapunta. Una falta al borde del área y una carrera que ganó Misidjan a Víctor Ruiz provocando que el catalán hiciera falta y recibiera la tarjeta amarilla, fueron ampliamente celebradas por los hinchas del Ludogorets . Tras el impetuoso arranque de los búlgaros el Valencia fue haciéndose poco a poco con el control del partido en la medida en que Parejo retrasaba su posición y entraba en contacto con el balón. Míchel, definitivamente, pasó a jugar de mediapunta. Las primeras buenas noticias fueron dos incursiones de Gayá por la banda izquierda. Pero la mejor jugada protagonizada por un lateral fue la diagonal de fuera hacia adentro que trazó Joao Pereria deshaciéndose de todos los defensores que le salían a su paso. Al final la acción acabó con una falta al borde del área que Fede envió a la barrera. Aún así, pese al dominio territorial, al Valencia le faltaba profundidad y Misidjan, por parte del Ludogorets, causaba problemas a Joao Pereira y a Víctor Ruiz. Pero el partido, como estaba previsto, no tenía mucha historia. Lo más destacable antes de que se llegara al descanso fue que el Ludogorets reclamó un penalti que parece que no fue y el lanzamiento magistral de Parejo de un golpe franco que dio en el travesaño.

La segunda parte empezó con una clara oportunidad de Paco Alcácer. Joao Pereira envió un excelente balón en largo a la carrera del delantero de Torrent que aprovechó la duda de Stoyanov para plantarse con todo a favor delante del guardameta búlgaro. Su remate salió desviado por encima de la portería búlgara. Parecía que el Valencia había salido con un ritmo más alto dispuesto a poner tierra de por medio en el marcador. Parejo puso un balón maravilloso a Vargas pero el pase de la muerte del chileno no encontró rematador. Poco después, lo intentó Joao Periera en un contragolpe desde el medio del campo que acabó resolviendo con un disparo que golpeó en un defensor. Pizzi movió el banquillo y decidió dar entrada a Barragán por Míchel. De esta manera, Vargas pasó a la posición de mediapunta. A los 58 minutos Alcácer recuperó un balón en el medio campo, lo cedió a la banda izquierda para Fede y se fue a buscar el remate. El argentino centró y allí encontró al delantero de Torrent que perdona una vez pero no dos. Alcácer conectó un testarazo  enviando el balón al poste contrario y haciendo inútil la estirada de Stoyanov. El expediente se estaba cubriendo con solvencia. El gol llegaba como resultado de una apuesta más decidida del Valencia por el partido aunque, paradójicamente, las acciones más peligrosas se producían a la contra. Aún así, el Ludogorets seguía intentando dignificar su paso por la eliminatoria y estuvo cerca de empatar el partido con una doble ocasión. La primera, parada magníficamente por Diego Alves y, la segunda, enviada fuera por el delantero del Ludogorets. Pizzi siguió repartiendo minutos entre sus jugadores y Paco Alcácer dejó su lugar en el campo a Jonas. El siguiente cambio fue obligado: Gayá notó molestias en la parte posterior del cuádriceps y fue sustituido por Bernat. El partido ya estaba roto en tanto en cuanto ya no había nada en juego. El Valencia jugaba a placer, incluso se gustaba combinando al primer toque. La presencia en cuartos de final se había fraguado en Bulgaria. Ahora, que pase el siguiente.

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