Por fin

Con Voro cambió la dinámica del Valencia que consiguió los tres primeros puntos de la temporada en un partido espeso resuelto con un penalti en el minuto 88.


Las circunstancias excepcionales que vive el Valencia permiten hacer un análisis más que positivo de lo sucedido en Mestalla contra el Alavés. Había que ganar de cualquier manera, incluso, de penalti injusto en el último minuto y se consiguió el objetivo. Aunque, en honor a la verdad, el árbitro acertó en su decisión de señalar la pena máxima que supuso la victoria del Valencia CF. Antes de eso, se vio a un Valencia voluntarioso e impotente.

El partido empezó con Mestalla apoyando a su equipo de manera incondicional. El equipo de Voro salió al terreno de juego con ímpetu y dominando el juego. No hubo novedades destacables en el once inicial. La mano del entrenador interino se vio con matices en la filosofía del equipo: más expeditivo a la hora de sacar el balón y con los extremos más solidarios en defensa.  

Al Valencia le faltaba chispa en su fútbol. Parejo y Medrán no estaban muy inspirados y la única ocasión de peligro en los primeros compases fue un disparo de Rodrigo Moreno en el minuto 9. El Alavés, poco a poco, se iba asentando en el partido pero el Valencia, sin hacer nada del otro mundo, se adelantó en el marcador con un autogol de Laguardia que trataba de despejar un gran centro de Gayà.  

El partido entró en una fase bastante tediosa. Los futbolistas de ataque del Valencia no ofrecían demasiadas alternativas. El Alavés siguió creciendo pero se mostraba inofensivo hasta que se llegó al final de la primera parte. El equipo vitoriano generó un par de acciones peligrosas y en el 44 Toquero empató al rematar sin marca un saque de esquina.

En el descanso Rodrigo Moreno dejó su lugar en el campo a Santi Mina. El Valencia empezó la segunda parte con más determinación en busca del segundo gol y consiguió encadenar tres acercamientos peligrosos sobre la portería de Pacheco. La más clara fue un remate de Medrán dentro del área que se fue por encima del larguero. En el 57, Mangala, con un testarazo, envió el balón el poste tras un gran centro de Gayà. El Valencia insistía pero perdía fuelle por momentos. En el 65 entró al terreno de juego Cancelo por Medrán. El Valencia se recompuso tácticamente con un 4-4-2. Los minutos pasaban y el equipo blanquniegro era incapaz de generar ocasiones claras de gol.  En el 78, Voro agotó las sustituciones dando entrada a Bakkali por Munir. Quedaba el último esfuerzo. Pareció que el Valencia agotaba definitivamente las balas con un remate a bocajarro de Santi Mina que despejó milagrosamente Pacheco. Pero la noche tenía reservada una alegría para el valencianismo. El árbitro consideró penalti una acción de Bakkali. En primera instancia el colegiado negó con la cabeza pero después, seguramente tras la indicación de alguno de sus ayudantes señaló el punto fatídico. Parejo asumió la responsabilidad y no falló. Mestalla respiraba y disfrutaba y los jugadores se liberaban de una pesada carga. El Valencia perdió tiempo para que el árbitro señalara el final. Se trataba de ser prácticos, se trataba de ganar… por fin.

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