Triste epílogo a la altura de la temporada

El Valencia pierde el último partido de Liga y cierra una nefasta campaña.


Hubiera sido una sorpresa que el Valencia diera una imagen parecida a la que mostró en la segunda parte en el Bernabéu. Al fin y al cabo la tónica de toda la temporada ha sido ver competir al equipo en momentos puntuales sin ninguna continuidad. Pero tampoco cabía esperar ciertas actitudes de desgana, sobre todo, en la segunda parte en la que no se vio ni siquiera la intención. Al final, el Valencia fue coherente con lo ofrecido a lo largo del año y despidió la temporada con una nueva derrota. La mejor noticia fue esa, que todo terminó en Mestalla contra la Real Sociedad   

El pasillo que hicieron los niños a la salida del equipo contrastó con los pitos de la grada. La afición fue selectiva cuando el ‘speaker’ recitó la alineación porque Jaume y Alcácer fueron ovacionados.   

Pako Ayestarán, como anunció en sala de prensa, salió con los futbolistas del primer equipo y en el banquillo quedaron los canteranos, Cancelo y Negredo. En el once, la principal novedad fue la presencia de Jaume

El aspecto de la grada era desangelado y el ambiente muy frío. Los miembros de la Curva Nord, en señal de protesta, dieron la espalda a lo que sucedía en el campo. Sobre el terreno de juego el equipo tampoco daba ningún motivo para variar el sentir general.  

Una acción de Paco Alcácer que hizo un sombrero y disparó desde fuera del área en el minuto 6 sirvió para que el público empezara a conectar con el partido. El Valencia hizo ademán de presionar arriba la salida del balón de los donostiarras y, en un par de ocasiones, recuperó la posesión en zonas comprometidas.

El ritmo del partido, igualmente, no era demasiado alto. El aroma de amistoso impregnaba el juego. El tiempo pasaba sin novedades. Hubo que esperar al minuto 20 para ver otro acercamiento del equipo local en un centro peligroso de Piatti al primer palo al que no llegó Alcácer por poco. Pero nada más. El duelo estaba siendo soporífero. La Real tampoco aportaba ningún aliciente y, en todo caso, estaba Vezo para solventar los ataques de los donostiarras.

El ambiente era de calma tensa y se daban situaciones kafkianas: Piatti se llevó la bronca por lesionarse. Cuando se retiró hubo división de opiniones. Su lugar en el campo lo ocupó el extremo izquierdo del Mestalla Sito que hizo su debut con el primer equipo. El futbolista alicantino nacido en el 96 se situó en la parte derecha y protagonizó la primera y única ovación de la primera parte tras hacer un eslalon que sólo pudo detener Illarramendi con un agarrón que le costó la amarilla.

La primera parte terminó con la oportuinidad más clara hasta ese momento: Santos remató de cabeza un saque de esquina  que se marchó besando el poste.

No era fácil de imaginar, visto lo visto, pero en el segundo periodo el espectáculo fue aún más pobre. La primera incidencia destacable se produjo en el minuto 56 cuando entró Cancelo en lugar de Barragán. La Real se empezaba a estirar y a crear cierto peligro sobre la portería defendida por Jaume. El público se impacientaba.

En el 72 el Valencia trenzó una buena jugada entre Parejo, André Gomes y Mina que encaró al portero donostiarra algo forzado por la oposición del defensa. El delantero gallego recibió un fuerte golpe y tuvo que ser atendido durante varios minutos.

A partir del 82 se empezó a animar algo el partido cuando la banda de música se arrancó a interpretar ‘Paquito el chocolatero’. La situación no daba para más. Ayestarán agotó los cambios poco después dando entrada a Negredo por André Gomes. Ambos recibieron pitos.

El ambiente, conforme llegaba el final, se iba caldeando y el partido también. Jaume hizo dos buenas paradas y Negredo tuvo una buena oportunidad en una jugada algo trabada que acabó rematando de cabeza por encima del larguero. Incluso hubo una acción polémica con un posible penalti que sí que pareció sobre Paco Alcácer. Al menos, los jugadores del Valencia pudieron compartir los silbidos con el árbitro.

Y para acabar con el desaguisado llegó el gol de la Real Sociedad en el tiempo añadido. Viendo como celebraron el tanto los guipuzcoanos pareció que al menos había un equipo que quería ganar el partido. Algo que no se pudo sospechar a lo largo de los 90 minutos. Pese a que casi la mitad del estadio estaba vacio cuando se llegó al final, pareció que Mestalla estaba lleno por el nivel de decibelios que alcanzó la bronca. Se había producido un epílogo a la altura de la temporada.

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