El Valencia se hunde

El equipo de Gary Neville sin actitud ni fútbol ofrece un pobre espectáculo ante el penúltimo clasificado de la Liga.


No es que el Valencia de Gary Neville no arranque, es que cada vez deja peores sensaciones. El entrenador inglés no es capaz de inculcarles a sus jugadores la tensión necesaria para afrontar un partido de fútbol de Primera División. Otra vez se vio a un Valencia pusilánime con el que es imposible identificarse. Otra vez se vio a un equipo sin capacidad para trenzar dos pases seguidos. El Rayo fue superior al Valencia en todas las facetas del juego.

Costó que se llenara Mestalla en un horario poco habitual para el coliseo valencianista.  Difícil acostumbrarse después de casi cien años de historia. Los pases de tribuna, por ejemplo, no se cobran más caros porque dé el sol como sucedió contra el Rayo Vallecano. En la Gol Gran, sin embargo, estaban más contentos.

Neville presentó un once con novedades significativas. Más allá de la ausencia de Abdennour, fuera de la convocatoria por decisión técnica y de los lesionados, el entrenador inglés dispuso un once con Ryan, Barragán, Aderllan, Mustafi, Cancelo, Danilo, Parejo, André, Rodrigo Moreno, Mina y Negredo.

El Rayo, como era de esperar salió al campo al ataque, presionando arriba y con la defensa adelantada. Faltaba por ver la respuesta del Valencia y, en un principio fue decepcionante. El equipo vallecano, por medio de Miku, estrelló un balón al larguero en el minuto 4. Los jugadores blanquinegros no habían salido del vestuario con la actitud necesaria.

No presionarle arriba al equipo de Paco Jémez es la mejor manera de que el equipo de Paco Jémez crezca en el partido y el Valencia daba todas las facilidades para que los vallecanos se sintieran cómodos.  Al cuarto de hora el marcador sufrió una variación lógica. El Rayo, tras una larga combinación, hizo el primer gol con un remate de Jozabed. Los primeros pitos sonaron en el coliseo valencianista que se había mantenido paciente hasta ese momento.

El gol en contra no sirvió de revulsivo para el conjunto blanquinegro que seguía sin capacidad para discutirle la posesión al Rayo Vallecano. Los defensas y los centrocampistas, en especial Parejo, perdían muchos balones y el Rayo seguía llegando a la portería defendida por Ryan. Se cumplía la primera media hora de juego y el Valencia seguía sin capacidad de reacción. El Rayo, en su papel, perdía tiempo y cuando tenía el balón ‘bailaba’ al equipo local.

Gary Neville pasó del 4-3-3 al 4-2-3-1 en el minuto 39 para ver si con Danilo al lado de Parejo la construcción de juego mejoraba. El cambio táctico tuvo efectos inmediatos pero en otra zona del campo. André Gomes, más liberado como mediapunta le dio más intención al ataque valencianista. Aún así, las decisiones de los jugadores en acciones concretas demostraban que el equipo andaba desquiciado.

La pitada cuando el árbitro señaló el camino de los vestuarios fue de las importantes. El Valencia abandonaba el terreno de juego sin haber realizado ningún disparo a puerta.

El equipo de Gary Neville salió en la segunda parte con otra actitud, corriendo más y mejor a la hora de hacer la presión y con más determinación a la hora de atacar. No era tan difícil cambiar la dinámica y el partido ahora era otro. Insuficiente todavía para albergar esperanzas: el Rayo desperdició una clara ocasión en el minuto 52 y el Valencia seguía sin generar peligro. Poco después Ryan salvó al Valencia por tres veces consecutivas en una misma jugada. La acción salió rechazada al medio del campo y los defensas del Rayo se hicieron un lío. Por ahí pasaba Negredo que, desde más de 40 metros sorprendió a Juan Carlos haciendo un golazo. El Valencia empataba el partido y Mestalla se volvía a poner de parte de sus jugadores.  

Rodrigo Moreno pudo hacer el segundo en el 57 pero el portero rayista sacó una buena mano para detener el disparo. Ahora sí que el partido había dado un firo de 180 grados. Neville decidió hacer la primera sustitución dando entrada a Piatti por Santi Mina y en el 64 entró Alcácer por Negredo.  El Valencia, más por impulso que por juego empezaba a llegar a la portería defendida por Juan Carlos.

Y, en el minuto 68, el Rayo se volvió a poner por delante en el marcado en un saque de esquina en el que Llorente remató a placer. Jarro de agua fría para Mestalla que enmudeció.  La gente dejó de protestar, ya no esperaba nada de su equipo. Sobre el terreno de juego el gol también desmoralizó a los futbolistas blanquinegros. Quedaban 20 minutos por delante y ninguna expectativa.

 El Valencia tardó en encajar el golpe pero, poco a poco, volvió a encerrar al Rayo Vallecano en su campo. Neville hizo la última sustitución dando entrada a Bakkali por Barragán en el minuto 81. Por si fuera poca la desgracia que tenía que soportar la afición valencianista el árbitro le anuló un gol legal a Alcácer porque el juez de línea interpretó que el delantero de Torrent se encontraba en posición adelantada.

Alcácer, aún así, no había gastado su última bala. Otro error defensivo del Rayo propició que Bakkali se internara en el área sin oposición y sirviera un centro de oro para que el 9 del Valencia volviera a poner el empate en el marcador. Mestalla vio de nuevo la posibilidad de conseguir los 3 puntos en un final de infarto. El colegiado añadió 4 minutos al tiempo reglamentario y el Valencia se lanzó a por el gol de la victoria. Fue inútil. El Rayo mató el partido con un ataque en el que provocó muchas faltas.

El Valencia se hunde.

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