Una más, nada cambia

El Valencia cae estrepitosamente en el Calderón en un partido en el que se mostró como un equipo menor sin ningún tipo de ambición


Tenía razón Djukic cuando comentaba que  el Valencia llegaba al Calderón con la moral intacta tras los empates contra Nàstic y Kuban. El equipo repitió la misma fragilidad mental que ha mostrado a lo largo de la temporada. Descreído de sus posibilidades el Atlético no tuvo excesivos problemas para doblegar a los blanquinegros.

El partido estuvo precedido por unos lamentables incidentes provocados por aquellos que utilizan el fútbol para otros fines que nada tienen que ver. El Valencia emitió un comunicado asegurando que ninguno “de los individuos implicados representan al Valencia CF ni a su afición”. Ahora sólo queda que el club depure responsabilidades para saber por qué estas personas tenían entradas.

Con las alineaciones previstas sobre el campo el partido empezó con el Valencia moviendo el balón con fluidez. Ambos equipos esperaban a su rival encerrados atrás pero, mientras que el Atlético se limitaba a lanzar balones largos a Diego Costa, el equipo dirigido por Djukic elaboraba con velocidad. Parejo ejercía la de canalizador y atrás los centrales no hacían concesiones. Pasados los diez minutos de juego el encuentro se volcó hacia la portería defendida por Diego Alves. El Atlético lo intentaba pero la zaga blanquinegra se mostraba sólida. Especialmente acertado Víctor Ruiz en su difícil duelo con Diego Costa. Los minutos pasaban y ningún equipo lograba llegar con claridad al marco rival. El Valencia quería salir a la contra pero faltaba precisión y convicción. La chispa en el ataque las ponía Bernat  pero no era suficiente. Por la derecha Feghouli faltaba a las ayudas defensivas y no desbordaba en ataque y en la mediapunta Canales estuvo nulo todo el encuentro. El árbitro permitió que Diego Costa campara a sus anchas amenazando a todo jugador del Valencia que osara quitarle el balón. Del Bosque ha de ser consciente de que los árbitros internacionales no le van a permitir al hispano brasileño actuar así. Poco más a reseñar en una primera parte que dejó la sensación de que el Valencia no era, en absoluto, inferior al Atlético de Madrid.

Tras la reanudación el equipo colchonero empezó a llegar con más peligro a balón parado. El Valencia no era capaz de tener presencia con el balón y en el minuto 58 llegó el primer gol rojiblanco. Diego Costa se hizo con el balón en la zona izquierda del medio campo, condujo el balón sin oposición porque Víctor Ruiz le concedió demasiado espacio en su intento de tapar la salida por la derecha del delantero atlético. Finalmente, Diego Costa acabó dentro del área y su disparo mordido con la izquierda se alojó en las redes. Inmediatamente Djukic sustituyó a Jonas por Alcácer. Cinco minutos después, el partido se rompería con el gol anotado por Raúl García. Una jugada sin aparente peligro en la que faltó contundencia defensiva acabó con el balón a los pies de Raúl García al borde del área. El disparo del centrocampista navarro subió el dos a cero al marcador. El entrenador serbio, en esta ocasión, reaccionó sustituyendo Feghouli por Pabón. En cinco minutos todo el trabajo se había ido al traste. Hubo una tímida reacción por parte valencianista pero los problemas defensivos se iban agudizando. Diego Costa, a diferencia de lo que sucedía en el primer tiempo, conseguía sacar petróleo de cada balón que le llegaba. En uno de ellos se internó en el área, Parejo le quitó el balón limpiamente pero Víctor Ruiz le golpeó cuando la jugada ya no representaba peligro. El colegiado interpretó que había habido penalti. Diego Alves dio un poco de aire a su equipo deteniendo el penalti de que lanzó el omnipresente hispano brasileño. Pero la situación se volvió a repetir. Esta vez por la zona derecha del área Diego Costa se hizo el espacio y le ganó la posición a Barragán. El lateral gallego braceó ligeramente y Diego Costa se dejó caer. De nuevo el árbitro señaló penalti. Esta vez Diego Alves no pudo detener el lanzamiento de Costa. Tres a cero. La realidad de ambos equipos reflejada en el marcador. El partido ya estaba muerto. Simeone le pedía a su equipo otro gol desde la banda y en el Valencia se intuía el deseo de marcar el gol del honor. Pero ni una cosa ni otra: ni cuarto gol para el Atleti ni honor para el Valencia.  

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