Un empate glorioso

El Valencia consigue un punto heroico frente al FC Barcelona. Volvió la magia de Mestalla y el equipo respondió con casta y pundonor.


Foto: Dulce Sotos - De Paul volvió al once e hizo un gran partido

Foto: Dulce Sotos – De Paul volvió al once e hizo un gran partido

Foto: Dulce Sotos - Alcácer hizo una gran jugada en el gol

Foto: Dulce Sotos – Alcácer hizo una gran jugada en el gol

Foto: Dulce Sotos - Gayà hizo un gran partido defensivo

Foto: Dulce Sotos – Gayà hizo un gran partido defensivo

Gary Neville dijo el día de su presentación que su objetivo era recuperar la ferocidad de Mestalla. Visto lo sucedido en el coliseo valencianista ya puede concentrarse en otra cosa. Nunca un punto tuvo tanto sabor a victoria. Nunca un empate generó tanta euforia. El Valencia llegaba al duelo devastado por las bajas y enfrente estaba el FC Barcelona, el campeón de Europa que en las últimas semanas había marcado cuatro goles en el Bernabéu y media docena a la Roma en el Camp Nou. Pero la belleza del fútbol consiste precisamente en eso. El partido del Valencia fue una epopeya. Las únicas bazas que tenía el conjunto de Voro eran Mestalla y el orgullo y el fútbol premió la esencia misma del valencianismo.

El coliseo valencianista lo puso todo de su parte con un ambiente de gala. Mestalla presentó el primer lleno de la temporda y en el Gol Gran la Curva Nord desplegó un impresionante mosaico cuando los futbolistas saltaron al terreno de juego. Dos horas antes, en la Avenida de Suecia, los aficionados también brindaron un gran recibimiento a sus futbolistas.

Sobre el terreno de juego Voro salió con lo único disponible que tenía. En el banquillo había cuatro canteranos, Tropi, Nacho Gil, Diallo y Fran Villalba y dos futbolistas con molestias, Bakkali y Piatti. Se puede decir que la elección del entrenador blanquinegro no generó ningún debate. La única duda estaba en la portería y Voro le dio la confianza en esta ocasión a Jaume. El Barça, por su parte, salió con todo, en este caso, con todo lo mejor.

El Valencia le cedió la iniciativa del juego al FC Barcelona con la intención de recuperar y salir al ataque como un vendaval. Mestalla apretaba y todo parecía posible. En el minuto 4 llegó la primera oportunidad de Messi que remató un centro de Neymar prácticamente sin oposición. Afortunadamente no pudo dirigir el disparo entre los tres palos. En la acción siguiente fue Neymar el que encaró a Jaume pero su definición se fue a la grada. El Barça sembraba el pánico.

El Valencia defendía bastante atrás. No se le podía reprochar al equipo de Voro falta de actitud y, mal que bien, iba conteniendo las embestidas del equipo catalán. Los defensores blanquinegros estaban siendo agresivos e intensos. El Valencia no llegaba a la portería defendida por Bravo pero, al menos, cada vez que iniciaba un ataque Mestalla rugía. En el minuto 25 la volvió a tener Messi tras un pase de Neymar. El jugador brasileño le estaba ganando la partida a Vezo con bastante facilidad y el Barça volcaba su ataque por la izquierda. Sólo que pasaran los minutos con empate era una buena noticia.

Pasada la media hora de juego el Barça trenzó un contragolpe trepidante pero en esta ocasión Luis Suárez fue el que no supo resolver la jugada. En el 39 Aderllan salvó un centró de Jordi Alba que esperaba Luis Suárez libre de marca. El Valencia estaba aplicando la máxima de que resistir es vencer. Llegar al descanso en campo del Barça se celebró casi como un victoria.

La segunda parte empezó con otro acercamiento peligroso del conjunto catalán. La dinámica parecía que iba a ser la misma tras el paso por los vestuarios. La temperatura iba subiendo conforme Luis Suárez sacaba su repertorio de malas artes, primero con Abdennour y luego con Jaume. En el minuto 58 el partido encontró su destino lógico cuando el delantero uruguayo, en fuera de juego al inicio de la jugada, consiguió batir a Jaume. Hasta ahí había llegado la defensa numantina del Valencia, ahora tocaba cambiar el enfoque.

El equipo dirigido por Voro debía encarar sus limitaciones y tratar de llegar al área culé aunque sólo fuera por orgullo, casi casi, el único argumento al que podía apelar. La situación se complicó aún más con la lesión de Enzo en el minuto 72. Su sustituo fue Bakkali y De Paul centró su posición.

Más allá de algún tímido ataque al partido lo sostenía la renta mínima del Barça. Había esperanza porque la diferencia era sólo de un gol. El equipo culé seguía acumulando la posesión y se entraba en el último cuarto de hora. La actuación arbitral muy parcial a favor del Barça con las tarjetas también servía para cohesionar a la grada de Mestalla. La primera ocasión con cierto peligro la generó De Paul con una recuperación de balón al borde del área. El argentino decidió culminar la acción con un disparo colocado que detuvo Bravo. Poco después Bakkali encaró a Piqué y chutó desde el pico izquierdo del área. Mestalla entreba en ebullición por momentos.

Voro hizo la segunda sustitución en el minuto 82 dando entrada a Piatti por De Paul. Los aficionados valencianistas hicieron un último esfuerzo para llevar en volandas a su equipo. Y en el minuto 85 se produjo el milagro. Bakkali puso un balón en largo para Alcácer y el delantero de Torrent, ante la oposición de dos defensas bajó el balón, lo escondió y, de espaldas a la portería, esperó la llegada de Santi Mina que lo reventó para llevarlo a las redes. El delirio invadió Mestalla. El público enloqueció e incluso el Valencia tuvo un contragolpe para llevarse la victoria.

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