El Valencia agoniza

El equipo de Nuno volvió a ofrecer su peor imagen en el Sánchez Pizjuán y el partido se puso muy cuesta arriba con la expulsión de Cancelo en el minuto 34. El Sevilla se adelantó al principio de la segunda parte y el Valencia acabó con nueve jugadores sobre el campo.


Pocas veces el Valencia se encontrará con un Sevilla tan débil, tan tímido y tan poco agresivo y ojalá nunca se vuelva a ver un Valencia tan pobre en el Sánchez Pizjuán. Al parecer Nuno, al igual que en el Calderón, quiso que su equipo fuera mejor que el contrario a través de la posesión pero no lo consiguió en Madrid y tampoco en Sevilla. El equipo blanquinegro, vestido con la Senyera continuó en caída libre por la pendiente que le ha convertido en un grupo de futbolistas muy vulgar y sin alma.

Nuno hzo los cambios tácticos previstos, es decir, salió al campo con cuatro mediocentros. André Gomes, que iba a ser el quinto centrocampista en función de los ensayos semanales, finalmente se quedó fuera de la convocatoria por sus problemas físicos. La gran sorpresa del once inicial fue ver a Ryan como portero en detrimento de Jaume.

El partido empezó igualado. Ninguno de los dos equipos lograba hacerse con el control del juego. El duelo se desarrollaba en la zona central. El Valencia era muy plano y muy horizontal en su posesión. Se cumplía el primer cuarto de hora del encuentro y el Sevilla cada vez se acercaba más a las inmediaciones de Ryan con los balones en largo. La primera ocasión con cierto peligro del Valencia vino producida por un inexplicable centro de Banega a un jugador contrario. El regalo del argentino no lo supo aprovechar el equipo de la Senyera.

En el minuto 20 el colegiado enseñó tarjeta amarilla a Abdennour. Antes la habían recibido Cancelo y Gayà. Sin duda, una carga significativa a la hora defender con tanto tiempo por delante. Y más teniendo en cuenta que en el Pizjuán hay que ser intenso.

El partido cada vez tenía más color sevillista. En el minuto 27 los locales acariciaron el gol. Las apariciones ofensivas del lateral derecho Mariano estaba haciendo mucho daño. Y Banega, con sus luces y sus sombras, iba ganando protagonismo. Ryan salvó un gol a la media hora de juego tras un violento remate de cabeza de Llorente.

Y en el minuto 34 el partido se rompió. Cancelo recibió la segunda amarilla por una acción absurda en la que protegió el balón de forma ostentosa con la mano en la cara del rival. La noche se iba a hacer larga. Danilo Barbosa pasó a jugar de lateral derecho. El Valencia, al menos, había conseguido llegar a esa situación de partido con algo que defender. El equipo de Nuno cada vez estaba más encerrado y cuando el árbitro pitó el final de la primera parte fue un alivio.

El entrenador portugués decidió hacer el primer cambio en el descanso y dio entrada a Vezo por Santi Mina. El Valencia pasó a jugar con un 3-5-1 con Enzo Pérez de carrilero derecho y Gayà por la izquierda. El plan se vino abajo en el minuto 49 cuando Escudero hizo el primer gol para el Sevilla tras un gran pase de Banega. Ahora el Valencia ya no tenía nada que defender.

El Sevilla buscaba el segundo y el Valencia se limitaba a defender. El equipo de Nuno no había logrado disparar a puerta con once jugadores sobre el campo y con diez ya no tenía ni siquiera esa posesión insulsa de la primera mitad. Nuno decidió hacer la segunda sustitución en el 63 y entró al terreno de juego Feghouli por Enzo Pérez. El argentino se retiró del campo mostrando su disconformidad. El Valencia estaba totalmente a merced del Sevilla. La incertidumbre del partido era saber cuántos goles iban a caer en la meta defendida por Ryan. Al menos el portero australiano y Abdennour mantenían la compostura.

Ni siquiera la mínima diferencia en el marcador permitía albergar alguna esperanza. Se entraba en el último cuarto de hora de partido y el Valencia se quedaba con 9 jugadores por la segunda amarilla de Javi Fuego. Nuno hizo la última sustitución y Alcácer dejo su lugar en el campo a Bakkali.

Las circunstancias eran tan beneficiosas para el Sevilla que al equipo de Emery le empezó a dar vértigo. El Sánchez Pizjuán se impacientaba porque el Sevilla no era capaz de cerrar el partido contra un espejismo de equipo con dos futbolistas menos. Pero el partido acabó con ese resultado. La bomba llegó cuando el árbitro señaló el final.

 

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