Amargo retorno a la élite europea

El Valencia se vio superado por el Zenit en su regreso a la máxima competición europea. El equipo de Nuno consiguió empatar un 0-2 desfavorable pero al final el equipo ruso se llevó los 3 puntos de Mestalla


Hablábamos en la previa del sueño de la Champions y el estreno del Valencia en la élite del fútbol europeo, sin ser una pesadilla, quedó a años luz de las previsiones más optimistas. El equipo de Nuno no hizo un mal partido pero la sensación que queda es que el Zenit en el momento que quiso pudo. Sin más. Controló el juego y cuando se le complicaron las cosas volvió a asestar otro golpe mortal al Valencia. En el haber del equipo blanquinegro queda la capacidad para recomponerse pero fue insuficiente ante un Zenit más hecho y con un jugador descomunal autor de dos goles. Hulk, sin duda, fue el futbolista del partido.

Finalmente se consumó la triste noticia de ver una pobre entrada en Mestalla. Los asistentes, eso sí, quisieron tapar el vacío con el doble de entusiasmo. Pero Mériton debe haber aprendido una valiosa lección. En este tipo de partidos, además, se suele dar la circunstancia de que la gente entra tarde al campo porque es laborable y se juega relativamente pronto. El resultado fue que cuando los equipos saltaron al terreno de juego la imagen del coliseo valencianista era desoladora. Más que el estreno en Champions contra el Zenit parecía una amistoso contra el Gent, con todos los respetos para los belgas.

Sobre el campo Nuno sorprendió con la inclusión de Cancelo en el equipo titular. En la previa dábamos más opciones a Barragán por su perfil defensivo pero el técnico portugués prefirió al ex lateral del Benfica. La otra duda que faltaba por resolver era la posición de delantero que fue para Álvaro Negredo. Así, el Valencia, salió con los mismos jugadores que en Gijón.

La primera ovación de la noche fue para Jaume cuando ocupó su lugar en la portería del Gol Xicotet. El partido empezó con mucho ímpetu por parte del Valencia y con un disparo de Cancelo a la madera. El equipo de Nuno cedía la posesión del balón a los rusos buscando sorprender en la recuperación de balón y salir rápido al contragolpe. En ataque estático conseguía trazar buenas combinaciones gracias a Parejo y al dinamismo de Enzo Pérez.

Sin embargo, pese a las buenas sensaciones, en el minuto 8 llegó el primer gol del Zenit. Hulk demostró porque es uno de los futbolistas estrella de la competición y a la primera oportunidad que tuvo lanzó un latigazo raso imposible de detener para Jaume. Un duro golpe que Mestalla trató de atenuar alentando a su equipo.

El Valencia no le perdió el hilo al partido y asumió el control del juego en busca del empate. El equipo local apretaba y el portero ruso no transmitía mucha seguridad a sus defensas. Lo intentaba el Valencia a balón parado y en jugada encerrando al Zenit en su área. El peligro evidente era la posibilidad de contragolpe del Zenit pero no quedaba otra que irse hacia arriba. Parejo tenía la noche inspirada y movía al equipo con soltura. El Valencia estaba jugando bien pero le faltaba llegar con más claridad.

Con el paso de los minutos el Valencia fue perdiendo el pulso en el ataque. Un remate de Piatti de cabeza fue el único trabajo que tuvo el portero ruso hasta llegar al descanso. Por su parte el Zenit, y más concretamente Hulk lanzó otro zambombazo desde fuera del área, esta vez por alto, que Jaume no pudo detener. Cero a dos y el partido se ponía muy cuesta arriba. Tocaba repensar la estrategia en el descanso. Lo cierto es que el Valencia se iba a los vestuarios con un castigo excesivo en vista de lo que había sucedido en el campo.

En la reanudación salieron al terreno de juego Paco Alcácer y André Gomes por Piatti y Javi Fuego. El Valencia tenía la voluntad pero segúa siendo algo plano en los ataques. Los centros desde la banda tenían poco repercusión dentro del área porque todos los duelos por alto los ganaban los defensas del Zenit.

En el minuto 54 el Valencia consiguió recortar distancias en el marcador con un disparo desde el lateral del área. El portero ruso Lodygin volvía a demostrar que no daba demasiadas garantías a sus defensores.

Mestalla entraba en ebullición. Empezaba un nuevo partido en cuanto a estado anímico. Ahora cada recuperación de balón era celebrada, las arrancadas de André y el coraje de Mustafi agitaban al público y cada ataque venía acompañado de un rugido.

El Valencia atacaba a golpe de corazón. Un disparo de Parejo ligeramente desviado tras una dejada de Negredo con la cabeza provocó que Nuno, en el banquillo se llevara las manos a la cabeza. El Valencia encerraba al Zenit en su campo, tenía paciencia en la elaboración pero el equipo ruso estaba bien posicionado en defensa.

Nuno realizó su último cambio en el minuto 70 dando entrada a Rodrigo Moreno por Feghouli. Tres minutos después una buena combinación entre Gayà y André Gomes acabó con el portugués pisando área. Ahí André es imprevisible con sus recortes y así es como dejó al defensor atrás, se abrió el balón para tener más ángulo y disparó a portería. De nuevo, el portero ruso, volvió a evidenciar que no era Yashin ni mucho menso.

La gente quería más y le pedía a su equipo que fuera a por el partido. En el momento de máxima intensidad el Zenit derramó un jarro de agua helada sobre toda la parroquia valencianista. Witsel desde fuera del área, tras un desajuste defensivo del Valencia, puso el balón pegado al poste inalcanzable para Jaume.

Quedaba el último esfuerzo para sacar algo positivo de un partido extraño en el que el Valencia había conseguido hacer lo más difícil pero el trabajo había resultado infructuoso. Lo siguió intentando el equipo de Nuno pero se notaba el bajón físico en algunos futbolistas. El árbitro añadió cinco minutos al tiempo reglamentario y Mustafi hizo de Alexanco y se puso de delantero.

Pero no hubo más épica. Sólo una tangana final y la decepción de un amargo retorno a la élite europea.

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