No hay manera

Nuevo desastre del Valencia en Mestalla. El Valladolid con orden y poco más consiguió llevarse un punto del coliseo valencianista. El equipo de Djukic sigue emitiendo señales de debilidad incapaz de mostrar sobre el terreno de juego una idea definida y el convencimiento necesario para llevarse el partido.


Djukic repitió el once titular que ganó en Getafe la semana pasada. No hubo premio para el buen partido de Canales en Suiza y el técnico prefirió optar por Banega y Pabón .

El Valladolid cedió el balón al Valencia en el inicio del partido. El Valencia tuvo la fortuna de que el partido se le pusiera muy pronto de cara. En el minuto 3, una jugada sin aparente peligro acabó con un balón interior a Barragán. Mariño, el portero vallisoletano, no midió bien y derribó al lateral derecho que se anticipó en la lucha por el balón. Penalti y amarilla para el guardameta. El público todavía sentándose se relamía ante la posibilidad de empezar el partido por delante en el marcador. Sin embargo, Banega, el encargado de lanzar la pena máxima mandó el balón a las nubes. Todo continuaba igual pero por poco tiempo. Con muy poco, en el minuto 9 el Valladolid conseguía ponerse por delante en el marcador. Alcatraz, colgó un balón al corazón del área y, ante la pasividad de los centrales blanquinegros, Javi Guerra conectó un magnífico cabezazo que acabó dentro de la portería. Si el Valladolid tenía el plan claro con empate, el gol supuso un refuerzo importante en su planteamiento. El Valencia tenía el control del esférico pero era inofensivo. Parejo en el minuto 20 generó lo más parecido a una ocasión con un saque de falta que salió centrado y ligeramente desviado por encima del larguero. Pero seguía intentándolo el equipo de Djukic y poco a poco el asedio iba teniendo más sentido. A la media hora de juego el Valencia consiguió igualar la contienda por medio de un recurso que no requiere de un buen funcionamiento colectivo. Al igual que el último partido de Liga, un ‘pabonazo’ desatascó el juego ofensivo del Valencia. El jugador colombiano, desde 30 metros, lanzó un disparo con un efecto extraño que despistó a Mariño. Empate y la tranquilidad volvía a la grada. Tranquilidad que se pudo convertir en alborozo cuando Alcácer estuvo a punto de culminar una buena jugada del equipo. Mestalla recuperaba las buenas sensaciones. Jaleaba los cortes de Mathieu, la templanza de Parejo y el esfuerzo de Alcácer. Aún así el público desconfiaba y se impacientaba con los errores.

La segunda parte arrancó con una novedad sobre el terreno de juego: Banega dejó su posición a Canales. El santanderino, en los primeros minutos, disparó a puerta con peligro. Pero el Valladolid encaraba el segundo periodo con una actitud más ambiciosa. Esto tuvo su recompensa en el minuto 49. Un centro despejado por Mathieu con la cadera quedó en una esquina del área. El esférico fue recogido por Alcatraz que, sin ángulo, colocó el balón en el poste contrario. Uno a dos y el Valladolid acrecentaba  las dudas del equipo de Djukic. En el minuto 9 Parejo realizó un magistral lanzamiento de falta repelido por el larguero y, poco después, Piatti hubo de retirarse del campo lesionado. Su lugar en el campo lo ocupó Feghouli. El Valladolid, henchido de confianza empezaba a jugar a placer y el público se empezaba a enfadar. De nuevo apareció el Valencia sin ideas y sin alma. Tampoco se veía en el banquillo la fórmula para variar la dinámica del encuentro. Djukic, poco imaginativo, se limitó a cambiar delantero por delantero en el minuto 65. Aún así, el Valencia, por generación espontánea volvió a meterse en el partido. Una jugada por banda de Canales pilló a la defensa pucelana desubicada. El centro del cántabro fue rematado por Feghouli en semifallo pero al fondo de las mallas. Ahora sí, Mestalla entraba en ebullición. Los jugadores volvieron a confiar en la remontada. Un cambio de actitud que tuvo consecuencias inmediatas en el número y la calidad de los ataques y en la intensidad y concentración en las acciones defensivas. Aún así, la ocasión más clara fue para Osorio a falta de cinco minutos para llegar al final. Guaita debió realizar un paradón para desviar el intencionado disparo del atacante vallisoletano. Los jugadores del pucelanos comprendieron que el empate podía ser poco botín y siguieron apretando con un chut desde fuera del área y varios córners. El Valencia se disponía a acometer el último esfuerzo . El último arreón que le permitiera hacerse con los tres puntos. Pero no le llegó ni para eso.

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