Justo empate con sabor a derrota

El equipo blanquinegro decepciona en su visita a Granada pese a acariciar la victoria tras un golazo de Negredo en los minutos finales que fue contrarrestado por los locales.


El Valencia no mereció nada más que un empate, si llega, en su visita a Granada. Sin embargo, adelantarse en el marcador en el minuto 83 para no acabar ganando deja sabor a derrota. Tampoco ayuda a paliar esa sensación el pobre espectáculo futbolístico mostrado por los futbolistas entrenados por Nuno.

El técnico portugués salió con el once previsto, es decir, con el mismo equipo y la misma disposición táctica que contra el Barcelona en el último partido de Liga. La principal novedad fueron las calzas negras del Valencia en vez de las blancas habituales. Tampoco hubo sorpresas en cuanto a la intención de ambos equipos. El Valencia lleva ya varios partidos sin empezar de forma fulgurante como hacía a principio de temporada. Como pronosticaba Nuno en la previa, el Granada, dadas sus necesidades clasificatorias, salió claramente a por la victoria, sin especular. Por su parte, los blanquinegros se contentaban con frenar las embestidas de los locales. A partir del minuto 10 el Valencia empezó a dar señales de vida en ataque. La primera vez que los futbolistas lograron dar más de tres pases seguidos llegó el peligro: tras una buena jugada colectiva el balón cayó para la volea de Parejo. El disparo del futbolista de Coslada bien dirigido golpeó en la espalda de un defensor. Durante un tramo de partido el Valencia se hizo el dueño del encuentro. Sucedió en la medida en que Parejo empezó a entrar en contacto con el balón. El capitán cogió el timón y empezó a hacer jugar a sus compañeros. Duró unos minutos. A la media hora de juego Negredo se fabricó una ocasión de gol, pero su disparo se fue algo desviado. El Granada había perdido el ímpetu del principio pero seguía llegando al área defendida por Alves. El partido entró en una fase de igualdad: ningún equipo generaba fútbol y ningún equipo disparaba contra la portería rival. El Valencia se empezaba a cargar de tarjetas: Gayà, Parejo y André Gomes. Daba la sensación de que los delanteros del Granada buscaban gresca con los defensores valencianistas dejando caer algún manotazo que otro. El equipo andaluz estaba jugando con intensidad y agresividad..

En la segunda parte el duelo continuó igual. Indefinición en el dominio del juego y ninguna llegada a las porterías. Se imponía un cambio en el ritmo del partido y todos los valencianistas que había en Los Cármenes y en sus casas pensaban en De Paul. Lo cierto es que la aportación de Rodrigo estaba siendo discreta.  Pasaban los minutos y el Valencia seguía sin ofrecer ningún tipo de argumento para llevarse la victoria. Mucha pelea y concentración defensiva, eso al menos, no se le podía reprochar a los blanquinegros. El equipo dirigido por Nuno empezó a mostrar más empuje ofensivo y en el minuto 26 Negredo estuvo a punto de romper la igualada. Un gran pase interior raso de Rodrigo dejó al delantero madrileño sólo ante Roberto. 'El Tiburón' ajustó el balón de tal manera que pegó en la cepa del poste. Justo después, De Paul entró por Feghouli y al Granada le anularon un gol legal. En esa misma jugada Mustafi se lesionó y dejó su lugar en el campo a Vezo. Pasaron más cosas en cinco minutos que en los anteriores 70. Quedaba un cuarto de hora para el final y el partido entraba en otra dimensión, se empezaba a romper, más ritmo, más riesgos. El Granada, también en el desorden, llevaba la iniciativa, buscaba más la victoria. Nuno hizo la última sustitución dando entrada a Alcácer por Rodrigo. El partido por fin, tal y como había pronosticado Nuno, estaba abierto. En el minuto 83 el Valencia, por medio de Negredo, se puso por delante en el marcador. El delantero madrileño estrenó su casillero goleador con la camiseta del murciélago con un tanto soberbio. Un balón en la frontal del área fue cedido con sutileza por De Paul a Negredo. El esférico, a media altura, fue controlado por 'El Tiburón' que, tras dejarlo botar, enganchó un trallazo imparable. El partido entraba en su recta final y el Granada no estaba dispuesto a dejar escapar los tres puntos y el Valencia sí. Primero Alcácer fue expulsado en una jugada en la que hizo lo mismo que su rival, golpearlo sin balón de por medio. Y después, el Granada consiguió el empate, Un centro desde la izquierda acabó en un remate de cabeza que Diego Alves despejó contra el cuerpo de un delantero. El balón cayó en Isaac que lo envió a las redes. Ya no quedaba tiempo para más y el Valencia cosechaba un empate justo con sabor a derrota.

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