El orden natural

El Valencia gana en Villarreal siete años después en un partido muy bien trabajado defensivamente. El equipo de Nuno marcó pronto y volvió a sacar provecho del balón parado en la segunda parte.


Demasiado tiempo llevaba el Valencia sin imponer su jerarquía en el Madrigal. Más allá de todos los halagos merecidos que pueda llevarse el conjunto de Fernando Roig existe un orden natural que el Valencia ha vuelto a restaurar esta tarde. El Valencia ha demostrado definitivamente que lo de Riazor fue un accidente. Esa herida queda cerrada y el equipo dirigido por Nuno sigue con paso firme en su andadura por la Liga ocupando la segunda plaza a un punto del líder. Los blanquinegros se llevaron tres puntos de Villarreal marcando tres goles pero sufriendo mucho o, mejor dicho, sabiendo sufrir. El Valencia no es un equipo que enamore con su fútbol al espectador neutro pero sabe lo que tiene que hacer y lo ejecuta a la perfección.

En Villarreal tenía el hándicap de la baja de Parejo, capitán y referente del juego del equipo. Nuno decidió suplir su ausencia cambiando el sistema táctico. Se anunciaba un 4-2-3-1 y éste dibujo se vio cuando el Valencia atacaba con Feghouli y Piatti de extremos pero, a la hora de defender, el equipo se recomponía en un 4-4-2. André Gomes y Javi Fuego ocuparon la sala de máquinas y Piatti y Feghouli las bandas. Arriba Rodrigo jugó algo más retrasado que Paco Alcácer.

Antes de que se cumpliera el primer minuto el Valencia ya había generado una ocasión. El equipo de Nuno salió sin especular. Pesaba la lección de A Coruña y los blanquinegros estaban muy metidos en el partido. En las gradas el Valencia ganaba por goleada. Aunque los hinchas valencianistas estuvieran en minoría el Madrigal se había convertido en un pequeño Mestalla. El Villarreal también mostraba sus credenciales con una jugada que remató Trigueros pero en el minuto 5 el partido se puso muy de cara para el Valencia. Feghouli se internó por la derecha y su centro medido a Rodrigo fue desviado por Trigueros hacia su propia portería. 0-1 y la jaula (lugar donde estaban ubicados los seguidores valencianistas) se quedaba pequeña. El partido no tenía un dominador claro pero cuando el Valencia recuperaba el balón se desplegaba con voracidad. La sensación de peligro era evidente: Rodrigo estaba muy participativo en su nueva posición de mediapunta y, por las bandas, Piatti y Feghouli parecían dos flechas. El Villarreal, de todas maneras, apretaba: Cherysev puso un centro y Uche a puerta vacía no llegó por centímetros. El partido estaba muy vivo e igualado pero poco a poco los locales fueron haciéndose con la iniciativa del juego. Un dominio engañoso porque el Valencia tampoco se sentía incómodo y Diego Alves no sufría. De hecho, la primera intervención de mérito del portero brasileño se produjo en el minuto 37 con una parada espectacular tras disparo de Cherysev. Acababa la primera parte y del choque de estilos del primer acto había salido vencedor el Valencia. Quedaba la sensación de que el equipo de Nuno debía ofrecer algo más para amarrar la victoria.

El segundo tiempo empezó con otra intervención prodigiosa de Diego Alves que sacó una falta lanzada por Bruno que había golpeado en la barrera. El partido estaba bastante trabado. El Valencia no permitía la fluidez en el juego del rival pero era incapaz de generar fútbol. Se intuía peligro en sus salidas a la contra pero poco más. El trabajo defensivo de los blanquinegros era encomiable. Todo el equipo replegado hacía una gran labor, los delanteros se fajaban para impedir la salida del balón de los mediocentros groguets y Mustafi y Otamendi sostenían la zaga con suficiencia y autoridad. En el minuto 62 una de las contras amenazantes del Valencia cristalizó en verdadero peligro. Alcácer no llegó por poco tras un pase de Rodrigo que le dejaba sólo ante Asenjo. Gabriel se anticipó y envió el balón a córner. Y, en la jugada posterior, Mustafi remató un centro de Piatti a las redes. El central alemán ganó el salto y ajustó el balón al poste izquierdo con un poderoso cabezazo.  Ahora sí el Madrigal era una extensión de Mestalla. El Villarreal acusó el golpe del segundo gol y el Valencia empezó, por primera vez, a manejar el esférico, a llevar el peso del partido. Diez minutos después, en el 72, el Valencia sentenció el encuentro, de nuevo, a balón parado. Se repitieron los protagonistas: Piatti centrando desde la esquina y Mustafi rematando con el pie derecho. La acción tuvo un convidado de lujo ya que Feghouli facilitó la jugada peinando el balón en el primer poste antes de que llegara al alemán. La fiesta en la jaula se desbordaba. Nuno decidió mover el banquillo y Feghouli dejó su lugar a Carle Gil. A continuación, fue Negredo quien sustituyó a Alcácer. El Tiburón entraba en escena. Más minutos de competición para el delantero madrileño. El partido, por otra parte, tenía poca historia más. En el 86 De Paul entró por Rodrigo Moreno. El Villarreal hizo el gol del honor poco después por medio de Trigueros pero ya no quedaba tiempo para la reacción grogueta, de hecho, muchos de sus aficionados ya habían abandonado las gradas.

Dijo Nuno en la rueda de prensa previa que lo más importante, el principal propósito era darle una alegría a la afición y el objetivo se cumplió sobradamente. El Valencia recuperaba el orden natural y en la jaula los aficionados aclamaban a sus futbolistas.

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