Victoria salvaje

El Valencia marca tres goles en los primeros 12 minutos y el Atleti le mete el miedo en el cuerpo a lo largo del partido. Ambientazo en Mestalla para ver la victoria de su equipo contra el campeón de Liga.


El inicio fulgurante del Valencia puso el partido muy de cara. Los aficionados no salían de su asombro y alguno se frotaba las manos imaginando un resultado escandaloso al final del partido. Sin embargo las Ligas no se regalan y el Atlético de Madrid tuvo ocasión de demostrar por qué es el campeón. El equipo de Simeone barrió del campo al Valencia y a punto estuvo de irse al descanso con sólo un gol de desventaja. Afortunadamente, el Valencia se rehízo en el segundo periodo y el partido se igualó en una pelea bestial por cada balón, por cada metro cuadrado del terreno  de juego.

Y es que, se esperaba un partido salvaje y el inicio fue bastante más que eso. Mestalla presentó un lleno espectacular y el mosaico en la grada sur le daba al campo un aspecto imponente. El Valencia, como estaba previsto por parte de ambos equipos, salió tomando la iniciativa del juego. Sin embargo, lo que no entraba en los planes de ningún entrenador es que  Miranda se hiciera un auto gol a los cinco minutos de juego. Mustafi centró un balón sin aparente peligro y el central brasileño, inexplicablemente, se anticipó a la salida de Moyà. El Atleti trató de reaccionar por medio de Griezmann, sin embargo, el que volvió a marcar fue el Valencia gracias a una jugada increíble de André Gomes. El portugués cogió el balón en el borde del área y él sólo se fabricó un golazo yéndose con calidad de cuantos rivales salieron a su paso y resolviendo con maestría frente a Moyà. A Kempes le llegó el homenaje en el minuto 10 con un claro 2-0 en el marcador. Todo el estadio coreó su nombre y en la Curva Nord se desplegó una tela con su nombre y su imagen. Mestalla era una fiesta absoluta pero todavía quedaba más.  En el minuto 13, Otamendi, a saque de esquina lanzado por Rodrigo remató de cabeza y el balón volvió a alojarse en las mallas. Ninguno de los 40.000 aficionados daba crédito. La gente se limitaba a disfrutar y celebrar pero sin encontrar una explicación lógica a lo que sucedía en el campo. Un ciclón blanquinegro estaba arrasando al Atlético, no había más. Sin embargo, el equipo colchonero empezó  a dar señales de vida a través de su principal arma, el balón parado. El Valencia, en la mayoría de las ocasiones defendía bien, y cuando no, el Atleti no estaba acertado como en una ocasión en la que Godín y Arda Turan se molestaron entre ellos. Pero el equipo rojiblanco no estaba, ni mucho menos, desahuciado. Los pupilos de Simeone demostraban su fortaleza competitiva y encerraban al Valencia en su campo. La zaga blanquinegra se mostraba concentrada salvo en un disparo de Tiago que rechazó Alves y alcanzó Mandzukic antes que nadie. El futbolista croata puso el 3-1 en el marcador y rebajó un poco la euforia que se vivía en Mestalla. El Atleti, lógicamente, quería más y el Valencia no conseguía tomarle el pulso al partido tras haberlo revolucionado en los primeros minutos. Los colchoneros reclamaron penalti en unas claras manos involuntarias de André Gomes dentro del área tras saque de esquina. Otamendi marcaba territorio y Mustafi cortaba balones muy peligrosos pero el peligro de los visitantes era evidente. Un Valencia sin respuesta estaba a merced de su rival. Al final de la primera parte el Valencia consiguió retener algo más el balón en su posesión, era lo que el equipo necesitaba. Aún así, en el minuto 44 un balón largo a un desmarque de Arda Turan acabó en penalti por manos de Gayà que defendía la carrera del turco. Siqueira fue el encargado de lanzar la pena máxima y bajo palos, Diego Alves, se volvió a hacer un gigante y detuvo el disparo de su compatriota. Fue quizá, el momento determinante del partido. El Valencia se había salvado de encajar el segundo gol pero había aprendido que, para la segunda parte, o le daba un punto más de intensidad a su juego o el Atleti amenazaba seriamente con remontar.

El segundo periodo arrancó con las mismas constantes vitales, es decir, con el Atlético achuchando y el Valencia sin conseguir mantener la posesión. Sin embargo, a partir del minuto 52 se pudo observar un cambio de tendencia: al Valencia ya no le quemaba el esférico en los pies y el duelo se igualó. Otamendi seguía sin hacer prisioneros entre los rivales y el Valencia volvió a tener una ocasión de gol. André abrió el balón a la banda izquierda y Gayà centro de primeras para que Paco Alcácer se anticipara al defensor y al portero aunque demasiado forzado para dirigir el balón entre los tres palos. Nuno decidió mover el banquillo y dio entrada a Orban por Piatti, de esta manera, Gayà ocupó el extremo izquierdo.  Cada balón se peleaba como si fuera el último pero en la mayoría de los casos el Atleti salía vencedor de la disputa. Nuno hizo su segundo cambio y Mestalla despidió en pie a André Gomes que dejó su lugar a Filipe Augusto y, poco después, Feghouli entró por Alcácer. Los minutos pasaban y Mestalla seguía teniendo el corazón en un puño pese a la diferencia de dos goles a favor. Pudo sentenciar el equipo blanquinegro con una contra eléctrica en la que Gayà puso el balón en largo por la izquierda para Rodrigo. Desgraciadamente, el centro del hispano brasileño fue un poco alto para Feghouli que llegaba sólo en el segundo palo. Gayà hacía rato que había puesto el 'modo espectáculo' y cada intervención suya era motivo de jaleo en la grada, en defensa y en ataque. El Atlético de Madrid hizo un esfuerzo final para intentar recortar las diferencias pero el Valencia se mostraba firme en defensa. La única vez que le ganó la espalda el equipo rojiblanco a la zaga valencianista fue una ocasión en la que Cerci controló con la mano. Hubo algo de confusión porque el balón acabó en gol. Cerci vio la segunda amarilla y se fue del campo expulsado. El partido llegó a su fin y Mestalla festejó el triunfo por todo lo alto.

El campeón de Liga ya sabe de qué va el nuevo Valencia, ahora es cuestión de que pase el siguiente.

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