Un empate para poner los pies en el suelo

El Valencia no manejó el partido como en otras ocasiones aunque se adelantó en el marcador. Una buena Real devuelve al Valencia a la tierra.


Rápido nos malacostumbramos a lo bueno. Es ley de vida. Cuando marcó Carles Gil quien más quien menos quiso ver al Valencia imperial que se deja dominar para cerrar los partidos con unos zarpazos de calidad. Sin embargo, había señales que hacían pensar lo contrario. Diego Alves estaba teniendo demasiado trabajo y Otamendi no estaba tan fino como en otras ocasiones. Y es que, más allá de la tendencia del aficionado a ver sólo las virtudes de su equipo cuando vienen bien dadas, lo cierto es que la Real fue bastante superior al Valencia a lo largo del partido. Presionó mejor, jugó más y tuvo más ocasiones que los futbolistas de naranja. Ahora bien, se puede extraer la lectura positiva de que el equipo de Nuno, en un partido flojo, consiguió volverse a Valencia con un punto de Anoeta.

Nuno presentó varias novedades en el once titular. La principal fue la presencia de Carles Gil en el extremo izquierdo ocupando el lugar de Piatti. Volvió Rodrigo tras su partido de sanción y Mustafi conservó su lugar en el centro de la zaga. El Valencia salió al campo con una camiseta de apoyo a Mario Alberto Kempes que será sometido el martes que viene a una operación de triple by-pass

El partido empezó, como suele ser habitual, con el Valencia bien colocado sobre el campo. Sin embargo, la primera ocasión clara del encuentro para la Real Sociedad marcó la pauta de los primeros 45 minutos. Vela se internó en el área desde la derecha y se perfiló el disparo para pegarle con la izquierda. Su potente y colocado chut lo despejó Diego Alves en un auténtico paradón. La Real se vino arriba y tomó la iniciativa del partido. El Valencia no parecía incómodo defendiendo en su campo pero los locales seguían creando problemas, en esa ocasión, con un disparo de Agirretxe que obligó a Diego Alves a realizar otra estirada espectacular. La situación estaba sólo relativamente controlada. Pero este Valencia cuando ataca es letal y en el primer disparo sobre portería hizo el primer gol. El tanto vino precedido de una jugada cinco estrellas. Rodrigo, desde la zona de tres cuartos en la banda derecha, centró a la cabeza de Alcácer y el delantero de Torrent, con inteligencia y calidad le dejó el balón a Carles Gil que venía desde atrás. El extremo izquierdo valenciano, con sutileza golpeó el balón con el interior del pie a media altura y lo colocó lejos del alcance de Zubikarai. Golazo, una vez más. Había pasado un cuarto de hora y el Valencia se ponía por delante en el marcador. La tendencia del partido, igualmente, no cambió tras el tanto valencianista. La Real seguía teniendo el balón pero ahora, cada vez que el Valencia amenazaba con iniciar el contragolpe, temblaban los cimientos de Anoeta. Verticalidad, precisión y velocidad se intuían como virtudes del Valencia aunque costaba verlas. También es cierto que a La Real le costaba llegar al área con claridad pero no le hacía falta porque desde fuera del área bombardeaba a Diego Alves. Una vez más, el portero brasileño volvió a detener un balón tras un disparo lejano de Agirretxe. La solidez defensiva del Valencia se condicionaba con la tarjeta amarilla recibida por Otamendi. Además, conforme pasaban los minutos se empezaba a evidenciar que el equipo de Nuno tenía un problema a la hora de mantener el balón en su posesión, lo perdía demasiado rápido y con demasiada facilidad. André Gomes y Parejo no entraban en contacto con el balón y Diego Alves se veía obligado a rifar el balón en largo y, casi todas las veces, sin suerte. Al final la Real, de tanto insistir, logró empatar el partido. Primero Gayà sacó un balón con la cabeza de la misma línea de gol y, en la misma jugada, Canales, desde el pico izquierdo del área centró al primer poste, la disputa entre Agirretxe y Mustafi despistó a Alves y el balón acabó entrando en la portería. El empate hacía justicia a lo que se estaba viendo en el campo. Antes de que acabara la primera parte el Valencia empezó a dar señales de vida. Por fin Parejo y André Gomes empezaban a aparecer vida pero no había tiempo para más.

A Nuno no le debió gustar lo que vio en la primera parte porque aprovechó el descanso para realizar dos sustituciones: Feghouli salió por Carles Gil y Filipe Augusto por André Gomes. De esta manera Rodrigo pasó a jugar por banda izquierda. El Valencia pareció salir con una actitud menos especulativa pero la Real seguía moviendo bien el balón y llevando el peso del partido. Los cambios no habían modificado el escenario del encuentro. El equipo de Nuno no lograba conservar el esférico más allá de dos pases seguidos. La Real seguía apretando y el Valencia, en ocasiones, más que defender con orden se defendía como podía. En el minuto 63 Parejo hizo una presión interesante, casi por primera vez el Valencia ponía en dificultades la salida de balón de la Real. Fue un síntoma de que el partido iba a cambiar. La segunda señal fue un disparo desde lejos de Filipe Augusto centrado pero potente. Poco después, Alcácer no llegó por poco a un centro de Rodrigo. El Valencia, definitivamente, empezaba a inquietar a Zubikarai: Rodrigo se internó en el área y a punto estuvo de ser objeto de penalti. El balón finalmente acabó en Filipe Augusto que, con poco ángulo desde la izquierda, remató con mucho peligro. El mediocentro brasileño iba participando cada vez con más asiduidad en el partido y casi siempre con acierto y criterio. La Real, a partir del minuto 75 retomó la iniciativa del juego. Nuno cambió a Parejo por Lucas Orban. La sustitución provocó una modificación táctica y el Valencia se dispuso sobre el campo con un 4-4-2: Filipe Augusto y Javi Fuego de mediocentros, Gayà por la izquierda, Feghouli por la derecha y en punta Rodrigo y Alcácer. Este cambio le dio otro aire al juego ofensivo del Valencia principalmente porque Gayà empezó a exhibir su repertorio de centros y su capacidad de desborde. Alcàcer dispuso de una falta propicia pero su primer disparo, el rechace, y la jugada posterior con centro del delantero de Torrent no llegaron a buen puerto. Y, en el 88, el Valencia tuvo una ocasión tremenda. Tras saque de esquina el balón se quedó muerto dentro del área y Otamendi consiguió sacar un disparo que obligó a Zubikarai a realizar una parada abajo muy complicada. Pero, para que a la afición del Valencia le dejara buen sabor de boca el empate, la Real, en el tiempo añadido, gozó de dos ocasiones todavía más claras. Primero con un disparo de Canales y después con cabezazo de Granero que no fueron gol de milagro.

Recurrimos al tópico de que ni antes los futbolistas del Valencia eran tan buenos (aunque quisiéramos creerlos con los ojos cerrados) ni ahora, evidentemente, son tan malos. Es cierto que nos malacostumbramos a lo bueno con mucha facilidad pero  también lo es que empatar en Anoeta no es tarea fácil cuando la Real hace un buen partido.

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